“…no temáis a los que matan el cuerpo, y después nada pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquél que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí os digo, a éste temed”…no temáis, mas valéis vosotros…”Inevitable….
“…no temáis a los que matan el cuerpo, y después nada pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquél que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí os digo, a éste temed”…no temáis, mas valéis vosotros…”Un buen instrumento…
El Evangelio de Lucas nos brinda una exposición amplia de los eventos relacionados con el Nacimiento de Cristo. Al leer los primeros capítulos descubrimos una serie de detalles que pintan un cuadro completo de los sucesos que partieron la Historia de la Humanidad en dos partes…-
“Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada” (Lucas 1:5-7)
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Eran descendientes de una casta sacerdotal en Israel…“Zacarías, de la clase de Abías” y Elisabet “era de las hijas de Aarón”. Esto implicaba una posición respetable en la sociedad de su tiempo…
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Eran sinceros en su fe lo que se manifestaba en andar como “justos delante de Dios”. Esta actitud se hace visible por medio de vidas “irreprensibles” o “sin reproche” en referencia al cumplimiento de la Ley Judaica.
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A pesar de esto cargaban con una marca difícil de sobrellevar en esa cultura… “Pero no tenían hijo…”. Esto se debía a la esterilidad de Elisabet y la edad avanzada de ambos… En Lucas 1:25, Elisabet dice que“El Señor… se dignó a quitar mi afrenta…” demostrando el oprobio que significaba para ella sufrir la condición de estéril…
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“…miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2).
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“No mires a su parecer, ni lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7)
Limpieza…
¿Secos o vivificados?
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“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía” (Salmos 42:1)
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“Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra” (Salmos 119:25)
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“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37)
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“… si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:9)
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“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:3)
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“Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan” (Isaías 58:11)
El camino…
Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios.
Deuteronomio 8:2
“Estamos en el umbral de otro año. Puede ser un año de muchas experiencias benditas. Sigue Al que va delante, Al que caminó delante de Su pueblo en la antigüedad, luz conductora, protección constante, amigo y consejero infalible, todopoderoso Salvador.
Cuando las sombras se profundicen y el temor cabalga sobre los lamentos del viento; cuando llegue el dolor y caminemos por el brumoso valle de pesar; cuando el gozo nos salude a lo lejos, y nuestro camino esté soleado recordemos cómo nos ha guiado en el pasado y sabremos que todo anda bien.
Cuando los espectros del pasado te obsesionen, cuando las penas y pesares de antaño parezcan oprimirte y apagar el sol, olvida lo que queda atrás, y procura alcanzar los goces que hay por delante. Pablo dice: ‘prosigo el blanco’. En esto hay urgencia y no se puede permitir que nada estorbe el progreso del que corre.
Muchas veces nosotros mismos nos podemos impedimentos. Nuestro Maestro ha hecho lo que le correspondía para librarnos de todo peso: nos ha perdonado el pasado, nos ayuda en el presente, y nos alienta para el futuro. Por eso, querido peregrino, al encarar los días venideros de un nuevo año, sabiendo que cada día está más cerca el regreso de nuestro Señor, ‘despojémonos de todo peso’ y ‘prosigamos al blanco’, con sencillez de corazón, ‘puestos los ojos en Jesús’”.
Web
El Niño en el pesebre…
Existe una marcada diferencia entre “curiosidad” y “certeza”. Mientras que la primer palabra significa; “Deseo de conocer lo que no se sabe”, la segunda quiere decir; “Conocimiento seguro y evidente de que algo es cierto”…-
“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que El Señor nos ha manifestado” (Lucas 2:15)
Leonard Ravenhill escribió una sencilla verdad para nuestra época: “Cualquier día algún alma sencilla tomará el Libro de Dios, La Biblia, la leerá y la creerá; y todos nos sentiremos apurados. Hemos adoptado la comodona teoría de que La Biblia es un Libro para ser explicado, cuando es, ante todo y en primer lugar, un Libro para ser creído, y después obedecido”
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“Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que lo oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían” (Lucas 2:16-18)
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“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:11-12)
Juntos…
“…quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con El. Por lo cual animaos unos a otros, así como lo hacéis”.
Tiempo
“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, que nos dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido que el día del Señor está cerca”. II Tesalonicenses 2:1-2
![jabon7[1]](http://www.icepacheco.com.ar/wp-content/uploads/2012/01/jabon71.jpg)

























